En horas de la madrugada el bebé rompió a llorar. La madre le pidió a su marido: “Hazle el biberón al bebé”. “Estoy muy cansado -masculló él-. Haré el siguiente”. Llegó otra vez la noche, y el bebé volvió a llorar. “Levántate -le pidió la señora al hombre.El bebé quiere su biberón, y tú dijiste que esta noche tú harías el siguiente”. Aclara el tipo: “El siguiente bebé, no el siguiente biberón”.
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