¿Por qué te embriagas tanto, hijo mío?” -pregunta solícito el señor cura al borrachín del pueblo. “-Padre -responde muy serio él-, Jesús nos enseñó que los últimos serán los primeros”. “-Es cierto -acepta con desconcierto el sacerdote-. Pero ¿qué tiene qué ver esa enseñanza con tu caso?”. “-Los últimos serán los primeros -repite el temulento-. Por eso yo procuro andar siempre hasta atrás”
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