En casa de doña Ignavia, nueva rica, uno de los invitados pidió cubitos de hielo para su bebida. “-Nos va usted a perdonar -le dice ella-, pero no tenemos”. “-¡Cómo! -se sorprende el tipo. ¿Está descompuesto su refrigerador?”. “-No, -explica Ignavia-. Se nos fue la criada, y ella tiene la receta”
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