Cicaterio, el avaro más ruin de la comarca, iba borracho por la calle, cae que no cae, en la madrugada de Año Nuevo. Se lo encuentra un amigo, y le dice: “¡Caramba, Cicaterio! ¡Qué borrachera tan linda te pescaste! Tu dinero te debe haber costado”. “No me costó nada -responde con voz tartajosa Cicaterio-.Me puse a dar vueltas en una puerta giratoria”
No hay comentarios:
Publicar un comentario