domingo, 16 de enero de 2011
pescador
Un pescador les dijo a sus amigos que había pescado un pez de 30 libras. “Para mi sorpresa —dijo—, el pez me habló, y me dijo que me concedería tres deseos si lo devolvía al agua. Yo le dije que lo devolvería se me otorgaba cinco deseos. El pez me contestó que sólo podría concederme tres. ‘Está bien —le dije—. Ni tú ni yo. Concédeme cuatro deseos’. ‘Imposible —respondió él—. Vuelvo a decirte que sólo puedo concederte tres’. Entonces yo le pedí que me hiciera joven otra vez, y guapo, e inmensamente rico”. “¿Y qué sucedió?” —le preguntan los otros. Responde el pescador. “Nada. Pare entonces el pez ya había muerto. Cometí el error de regatearle mucho, y ningún pez aguanta fuera del agua tanto tiempo”
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