domingo, 15 de mayo de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
TvNotas - 755 - Gabriel Soto - PDF
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viernes, 6 de mayo de 2011
LA PREPOTENCIA. . .
con su dueño, un señor ya entrado en años.
Le dice al dueño que desea inspeccionar sus recursos acuíferos.
El anciano le dice que lo haga, pero que por favor no pase por el terreno
cercado.
El representante, demostrando su autoridad como digno funcionario, le
dice:
Mira, viejo: yo tengo la máxima autoridad del gobierno que cabalmente
represento, y este 'GAFETE' que tu ves aquí me califica para ir DONDE ME
DE LA GANA , meterme en cualquier propiedad que ME DE LA GANA , sea ésta
de quien sea, SIN PREGUNTAS, y tampoco debo dar respuestas. ¿ME HAS
ENTENDIDO o es que no me he sabido explicar?
El viejo simplemente se encogió de hombros y siguió con sus quehaceres.
Pasado un rato, el ganadero escucha unos gritos y logra ver al empleado
corriendo por su vida, seguido muy de cerca por un toro semental.
El toro va ganándole terreno y el tipo, aterrado pide ayuda a todo pulmón.
El viejo de inmediato deja todo lo que estaba haciendo y va hasta la
cerca, gritándole a su vez:
- ¡¡¡¡¡¡EL GAFETE, PENDEJO... ENSEÑALE EL GAFETE!!!!!
profesionistas
en particular los compañeros abogad@s "
no se lo vayan a tomar tan a pecho...
Saludos a todos en general.
El ingeniero ordenó a su perro:
¡Escalímetro, muestra tus habilidades!
El perro agarró un martillo, unas tablas y se armó el solo una perrera.
Todos admitieron que era increíble.
El contador dijo que su perro podía hacer algo mejor:
¡Cash Flow, muestra tus habilidades
El perro fue a la cocina, volvió con 24 galletas y las dividió en 8 pilas de 3 galletitas cada una.
Todos admitieron que era genial..
El químico dijo que su perro podía hacer algo aún mejor:
'¡Óxido, muestra tus habilidades!
Óxido caminó hasta la refrigeradora, tomó un litro de leche, peló un banano, usó la licuadora y se hizo un batido.
Todos aceptaron que era impresionante.
El informático sabía que podía ganarles a todos:
'¡Megabyte, hazlo!
Megabyte atravesó el cuarto, encendió la computadora, controló si tenía virus, mejoró el sistema operativo, mandó un e-mail e instaló un juego excelente. Todos sabían que esto era muy difícil de superar.
Miraron de reojo al abogado y le dijeron:
Y su perro, ¿qué puede hacer...?
El Abogado llamó a su perro:
"Jurídico" se paró de un salto, se comió las galletas, se tomó el batido, borró todos los archivos de la computadora, armó pelea con los otros cuatro perros, ocupo la perrera con un título de propiedad falso y alegó...
¡¡¡¡ Estoy amparado, que pedo?!!!!!!
¡¡¡Insuperable!!!
Agarraron a 6 talibanes
jueves, 5 de mayo de 2011
Un Narco sin suerte ... Continuacion Segunda ...
Autógrafo. En la marisquería donde comemos, una preparatoriana se acerca e interrumpe a Jota Erre.
—¿Usted es Jota Erre, el cantante?
—No —le contesta Jota Erre—. Me parezco, pero no.
—Sí es, a mí no me va a engañar.
—Oquéi, si tú lo dices —y Jota Erre sonríe como diablo en pastorela, encogiéndose de hombros.
—Deme su autógrafo —dice la preparatoriana, entregándole una liberta y el bolígrafo.
Firmó Jota Erre: "Con todo mi cariño. El que se parece a Jota Erre".
Intento número tres. La fuerza de la costumbre es cabrona y yo extrañaba andar en el ajo. Te estoy hablando ya del 2003, 2004. Y así, cuando más lo pedí, que me busca un viejón de mi pueblo. "Quiero que me hagas un paro —me dijo—. Ve a matar a un cabrón que me debe dinero, ¿cómo ves?".
"Simón —le contesté sin pensarla—, nomás porque no he tenido chanza, pero cuando hay que chingar, chingo, y que cuando hay que pasar desapercibido…". "Ya, ya, párale —me dijo—. ¿Tienes visa?". "Simón". Y ai te voy esa misma noche a Tijuana, pa' pasarme a San Ysidro.
"Cuando llegues, le hablas a tal bato; él te va a llevar con el que me debe", me había dicho el viejón y yo seguí las instrucciones. "Compa, soy Jota Erre, ya ando aquí", dije por teléfono. "Está bien, nos vemos en el cruce de la gásinton y la mein", me dijo y yo sin saber dónde estaba eso porque nunca había ido al gabacho. Le pregunté a una pochita que estaba dos tres y me dijo que debía subirme al troley, que contara tres estaciones, que ai me bajara y saliendo ai estaban esas calles. Y sí, bajando del troley vi la gásinton y la mein. "Compa, ya estoy aquí", le volví a llamar. "¿Donde está usted hay un macdonals?", me preguntó. Waché y le dije que sí. "¿Enfrente hay un futloker?", volvió a preguntarme. Waché y le dije que sí. "Ai voy, deme unos quince minutos". Y pasó una hora y nada. Entonces le hablé al viejón y le conté que el bato me traía como su pendejo.
"¿Sabe?, yo creo que éste también está coludido con el que le debe", le dije. "Pos mira —me contestó—. En cuanto lo veas dile que te dé las armas, le preguntas dónde vive aquel cabrón y tumbas a los dos". Como a las dos horas le marqué al bato. "Oiga, hijo de su pinchi madre, aquí me tiene esperándolo como vil tacuache, no mame". "A ver compa, ¿dónde está, que no lo miro?". "Pos aquí, frente a macdonals". "Pos no lo miro y eso que la calle está vacía". Y yo diciéndole: "Pos si ya son las tres de la mañana, a esta hora ya hasta los perros se fueron a dormir". "A ver, compa, pregúntele a alguien cómo se llama dónde está". "Pero si no hay nadien". Y caminé hasta la parada del camión y un bato que hablaba español me dijo: "En nacional ciry". Le volví a marcar al bato y le dije: "¡Estoy en nacional ciry, cabrón!". "No, compa, está usted muy pendejo —me dijo—. Yo estoy en Fontana, como a tres horas de donde me está hablando". Chale. ¿Yo qué iba a saber que en el gabacho hay miles de calles guásinton y mein?
Ya en Fontana, el bato me llevó hasta donde según vivía el wey que tenía que matar. Me dijo qué troca manejaba, que estaba gordo como cochito y me dio su apodo. Me la pasé wachándolo una semana hasta que se apareció el cabrón. En friega saqué el pistola y entré a su casa rompiendo la puerta. "¡Hasta aquí llegaste, pinchi cerdo!", le dije apenas lo vi. El bato era puerco pero no trompudo, y le di una madriza a la Charles Bronson. Luego corté cartucho y le dije: "Me manda el viejón, ¿cuáles son tus últimas palabras?". Sé que se oyó bien mamón, pero fue lo único que se me ocurrió. "¡No me mates, compa!, ¡no me mates!". Y yo diciéndole que no fuera puto, que los de Durango nos dejábamos ir con calma y dignidad, porque me habían dicho que era de por ahí. Él empezó a decirme que conocía a fulano y zutano, que ellos le podían ayudar a conseguir el dinero. Yo me saqué de onda porque yo conocía a esa gente. "¿Pos cómo se llama, compa?", le pregunté. ¿Y qué crees? El bato era uno de los de la clica de mi carnal. Valiendo madre. Si no lo reconocí fue porque estaba bien gordo y ya se le había deformado la cara. "¿Entonces tú eres Jota Erre?", me preguntó y terminamos dándonos un pinchi abrazo.
Le conté cómo estaba el jale y él me pidió veinte días pa' juntar el dinero. Yo le dije al viejón que el bato se estaba escondiendo, pero que me diera tiempo pa' encontrarlo. "¿Oiga? —le pregunté—. ¿Y si el bato quiere pagar?". "Pos se la perdonas porque es de la familia". Total que todos los días salí de fiesta con el gordo. Pero lo bueno se acaba pronto y yo me regresé a Culiacán, porque pagó.
Nomás bajé del avión y fui derechito a la casa del viejón. De los tres mil dólares que me había dado de viáticos, ya nomás me habían quedado como cincuenta dólares, y él me había dicho que al regresar fuera a verlo pa' pagarme el trabajito. Me recibió de volada, me abrazó, me dijo que le había gustado mi dedicación, o algo así, y que en la mañanita fuera a su rancho, que ahí iba a estar Miguelón, su hombre de confianza, pa' decirme qué seguía. Ir al rancho del viejón no cualquiera, y por eso pensé que, mínimo, me iba a regalar una de sus trocas o me pagaría con droga. Y que voy llegando a la hora que me dijo, que pregunto por el Miguelón y que me ponen a podar el pinchi pasto y darles de tragar a los caballos. Neta. Te lo juro por mis hijos. No, pos no aguanté. Le di las gracias al viejón y volví a la calle a vender mis productos naturistas.
Continuara ...
Un Narco sin suerte ... Continuarion primera
Tú sabes que no sólo de pan vive el hombre y ai te voy tendido como bandido a Tamazula. Yo me wachaba como el jefe de los moteros, con una troca bien chila y con el cuerno bien terciado. Y nada, bato. Llegué de achichincle. De pinchi gato. Y pos a trabajar, ni modo que qué. Ahí aprendí que pa' que no nos vieran los helicópteros de los guachos, teníamos que ir a un arroyo a empaquetar la mota en greña. Y eso sí: nada de hablar ni agarrar cura con los compas. Si dices algo o te andas riendo, el jefe te suelta un chingazo.
¿Has estado cuando empaquetan la mota? Chale, entonces no has vivido. Como nadien habla nomás se oyen los ruidos de los gatos hidráulicos y de la cinta canela. ¿Sí sabes que con los gatos se hacen los cuadritos? Pos sí, con esa madre armas los paquetes, y ya luego los envuelves con hule delgadito, del que usan las doñas en la cocina, y después viene la cinta canela. Les echas grasa pa'que no se mojen cuando los lleven por mar, y al final les avientas otra pasada de hule y cinta. Eso hice durante tres meses, hasta que se juntaron como cinco toneladas. "Tú y tú van a bajar la mota", nos dijo mi primo y nos dio un radio de esos de banda corta y las llaves de los camiones. Y ai te fui, siguiendo a los punteros, los weyes que van en las cuatrimotos diciéndote si hay guachos o no. Todo iba bien, pero como el jale lo haces de noche, pos no miras muy bien y yo me fui a estrellar. Tuvieron que mandar otra media rodada, pasamos la mota en friega y nos quedamos en un pueblo porque nos amaneció. Total que pa' no hacértela tan larga, entregué el jale en Culiacán y me lancé a cobrarle a mi primo. "En la vida todo se paga —me dijo—. Y tú desmadraste un camión". "Pero pariente, no chingue, si no fue porque quise", le contesté. "Nada, nada pescadito, cuentas claras, amistades largas". Nomás porque mi amá es su madrina, sacó doscientos pinchis dólares. Le valió madre que le haya dicho que me había rifado al cien. Pinchi bato. Si yo no sé por qué me aferré. Desde esa vez debí haber entendido que en el narco está duro el piojo.
Vida mafiosa.
Sentado en una hielera y escuchando un corrido le jalé a un cuerno de
chivo, rodeado de mis amigos con los versos recordaba todo lo que en mi vida he
sido canta el Coyote ahora que Jota Erre maneja por los Huisaches, un arrabal donde la mayoría de los jóvenes piensa que la mejor salida es la fama y el sabor de una muerte violenta.
—La chamacada de hoy está enferma de mafia —me dice este Jota Erre que, vale contarlo de una vez, habla tan rápido que parece estar en una lucha constante contra un cronómetro—. Los plebes le entran al negocio nomás pa' rozarse con el Macho Prieto o con el Chino Ántrax, los pistoleros del cártel. Entran pa' decir que son gente del Chapo o del Mayo Zambada, y así imponer respeto y sentirse la cagada más grande. Quieren andar en una troca pa' darse una vuelta a las prepas y subirse una morrita…
—Pero al final tienen dinero, ¿no? —lo interrumpo.
—¡Ni madres! —y pega en el volante para reafirmar sus palabras—. Las trocas que traen son robadas, porque los jefes se los permiten pa' trabajar; la ropa que usan es china, chafa, pura imitación; las pistolas tampoco son suyas, y si conocieras en la ratonera que viven te darían más lástima.
—Pintas una vida muy distinta a la que aparentan.
—Yo anduve en el negocio, tengo amigos en él, y puedo decirte que un setenta por ciento, si no es que más, está bien jodido. Se gastan lo poco que ganan en droga y pisto. Aquí en Culiacán a nadien le gusta confesar su pobreza, prefieren pedirte fiado y decirte que es pa' una inversión.
Intento número dos.
"Quihubo bato —me dijo un compadre por teléfono—. Se lo voy a decir rapidito porque estos tratos no debe escucharlos ni la sombra de uno". Y que me suelta que quería mis servicios pa' mover cocaína. Hasta bendije a los pinchis colombianos. Y no sé, como que me dieron ganas de brindar conmigo mismo, con mi alma se puede decir. Y ai me tienes yendo a su cantón pa' que me explicara el jale. Neta que me waché en Bolivia, en Perú, en Colombia y en todos esos pinchis países drogos. Y nada. Mi compadre me mandó a Mexicali. Me dijo que rentara una casa pa' guardar la coca, que yo la iba a recoger en el Golfo de Santa Clara y que otro bato la cruzaría por California. Pero qué coca ni qué nada, era mota. "Ni modo —me dije—. Y me eché un gallo, pero nomás pa' que apestara".
En el primer jale no tuve problemas. La mota llegó a su destino. La bronca fue que mi compadre no me pagó. "Es que tenía deudas, pero pa'l siguiente cargamento tiene su dinero", me prometió.
Ese segundo cargamento fue en Semana Santa. Me acuerdo porque durante el día nos vestíamos de turistas. Ya sabes: bermudas, sandalias y lentes oscuros. Ya en la noche íbamos a donde estaba el faro descompuesto, que se conoce como El Machorro. Ahí esperábamos a los pangueros. Una de esas noches les echamos tres veces la luz de la lámpara pa' decirles que se acercaran, que ya estábamos listos. Pero ellos nos contestaron con dos luces. Y dos luces, por si no sabes, es que hay peligro. Echamos un zorro alrededor, pero todo estaba bien oscuro y no vimos nada. Decidimos aguantar. Y no sé, pero en una de ésas waché hacia el faro y que alcanzó a ver a un bato prendiendo un cigarro. "¡Ya nos cayeron, fuga, fuga!", les dije a mis compas y en friega nos abrimos. Yo venía en una troca que traía la gasolina pa' los pangueros y, ¡madres!, que se atasca en la arena. No, pos patas pa' qué las quiero. La bronca es que nunca he sido delgado y me fui cayendo entre los balazos. Me fui tocando el cuerpo, pero no tenía nada, sólo miedo. "¡Policía judicial, párate cabrón!", alcanzaba a oír, y yo nomás pidiéndole a Dios que me ayudara, aunque ya sé que no debo meterlo en estas pendejadas. Total que alcancé a llegar al pueblo y le pedí ayuda a un viejo pescador. "Compa —le dije—. Me vienen siguiendo, hazme el paro; mi troca se quedó atascada, pero ahí tengo doscientos litros de gasolina, son tuyos si me ayudas". Y como la gasolina en esos lugares vale oro, el bato me escondió en una troje donde guardaba cagadero y medio.
Los judiciales empezaron a buscarme casa por casa. "¿Dónde andas cabrón?", alcanzaba a escuchar que gritaba un bato, que luego supe era el comandante Jorge Magaña, el papá del chavalo ese que mató a una familia en el Defe, ese que se llama Orlando. "Orita que te encuentre me vas a ver a la cara pa' que sepas a quién buscar en el infierno", gritaba el comandante y yo me oriné. Total que no me hallaron y hasta las horas salí de la troje pa' darle los doscientos litros de gasolina al viejo y me jalé a Mexicali.
Cuando llegué, vi la casa toda desordenada, como si la hubieran cateado. No, pos mejor me fui, pero afuerita ya estaba el comandante Magaña con mis compas. "¿Así que tú eras al hijo de la chingada que andaba buscando ayer? —me dijo—. Pos te salvaste porque ya arreglamos el asunto". Y el arreglo" era que la policía se quedaría con la mitad de la mota. Me acuerdo que hasta nos ayudaron a descargarla de las pangas.
Mi compadre me pagó quinientos dólares. Me dijo que le había perdido al jale, que entendiera la situación y yo lo mandé a la chingada. Casi cuatro meses arriesgando el pellejo pa' quinientos dólares. La mitad se lo mandé a mi esposa y con el resto compré productos naturistas que quise vender en Mexicali. Digo quise, porque el día que salí a venderlos, iba caminando cuando un bato me aventó la troca. Era el comandante Magaña. "¿Quihubo pinchi sinaloense, traficando y no me avisan?", me dijo de entrada y sacó la pistola. "No jefe, ya no ando en ese jale, ya trabajo limpiamente", y le enseñé mis productos. Me creyó después de darme unos zapes y cortar cartucho en mi cabeza. "Es tu día de suerte —me dijo—. Necesito a alguien con contactos pa' cruzar polvo". Pensé que la vida me estaba dando otra oportunidad y le dije que sí. Tiré mis productos en la carretera y me subí con él. En el camino fue más específico y me desanimé: en realidad quería que fuera madrina, que anduviera madriando a los puchadores y me pagaría con autos robados pa' que yo los vendiera. Vas a pensar que soy un idiota, pero nunca me ha gustado robar. Me pueden acusar de todo, pero no de ratero. Y pos ai te vengo a Culiacán sin un pinchi peso.
Camioneta negra
Ese día les dijo, Tráiganme una camioneta. Quiero que sea una Lobo, doble cabina, negra.
Los muchachos se esmeraron en buscarla. Corretearon algunas pero al final no les gustaban los detalles. Rayones en la carrocería, equipo de sonido chafa, llantas gastadas y otras nimiedades.
Siguieron buscando. Eran dos jóvenes buenos en el negocio. Acostumbrados a realizar esos jales especiales: los pedidos del jefe eran más que órdenes, una realidad impostergable, un caso de emergencia nacional.
Ya la encontraron, les preguntó cuando los vio de nuevo en la casa de seguridad. No jefe, en eso andamos. Hemos visto algunas camionetas negras, así, como usted la quiere, pero a la hora de la hora salen los detalles. El otro día vimos una que nos llenó el ojo, pero era robada.
Los vehículos que el patrón quería se iban a la sierra. Otros, que pedían otros jefes de más arriba, eran para algunos trabajos especiales, como asesinatos, traslado de armas o droga, o caravanas de la muerte para matanzas en territorio enemigo.
Pocas, muy pocas, eran para algún capricho personal. Pero si alguien se robaba un carro a mano armada o estacionado debía ser resultado de una petición, una orden del patrón. Los otros que robaban sin su consentimiento terminaban tirados en algún lote baldío, a los pies de algún paredón, agujerados a balazos.
Si alguien roba aquí los carros soy yo. Nadie más.
Les dejaban recados sobre los cadáveres, escritos a mano, en hojas de cuadernos o papel cartón, acusándolos de robacarros. Y la firma era macabra: un carrito de juguete, tipo jotgüils, encima del cuerpo inerte.
El jefe mandaba ahí y en la Policía. Los agentes a su servicio le avisaban cuando sabían de un robo, les decían la ruta de escape y hasta participaban en la detención de los maleantes. Los entregaban al jefe, en lugar de ficharlos y encerrarlos.
A los días aparecían con “el tiro de gracia”, en el mejor de los casos. Pero en su mayoría tenían huellas de tortura, balazos en pecho, piernas y brazos, y las manos cortadas. Pa’ que aprendan. Y faltan más, decían, en los mensajes escritos a mano.
El par de maleantes siguió en la búsqueda. Hasta que dieron con una: Qué chingona, dijo uno de ellos. Nos la vamos a llevar. Esperaron a que la joven la estacionara en un centro comercial. Llegaron, abrieron, la encendieron. Vámonos, es nuestra.
Iban cantando, contentos por cumplir con su osadía. El jefe se va a cuajar. Ta’ machín la camioneta.
Llegaron y el jefe traía una encrucijada que dibujaba entre sus cejas las arrugas de su piel tostada. Los vio llegar y cerró los puños. Agarren a estos cabrones. Ah, como son pendejos, les gritó. La saliva salpicó al ritmo de sus gritos a su alrededor.
Amárrenlos y échenlos a la cajuela.
Agarró el Nextel y le habló a una mujer. Le dijo, Ya está aquí mi amor, no te preocupes. Y deja de estar chillando.
La camioneta era de su esposa. Ella misma le llamó para avisarle, llorando, que se la habían robado, que eran dos jóvenes. Los vieron llevársela del centro comercial.
Supo que eran los suyos, sus muchachos. Los esperó a que llegaran y dio la orden: Mátenlos y pongan en el recado: por meterse con el jefe y robar lo que no deben.
martes, 12 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE
Exigimos que al igual que a la mujer se nos honre con un día para ser venerados ya que constantemente somos parte de abusos, humillaciones, ataques físicos y sexuales y nadie dejará de reconocer que...
¿Quién es el único que se atreve a comerse todo lo que le sirvan, sin reclamar...?
El abnegado hombre.
¿Quién levanta los pies cuando están limpiando el piso...?
El considerado hombre.
¿Quién es el que va vestido de negro al matrimonio...?
El resignado hombre.
¿Quién es el que se expone a una laringitis aguda por estar gritando 'Amooor, ya llegué' cada vez que llega a la casa...?
El dulce hombre.
¿A quién le toca mirar para el colchón en vez de disfrutar la decoración del techo y aguantarse los gritos en plena oreja...?
Al sacrificado hombre.
¿Quién es el que se expone a una úlcera de la rabia, cuando al llegar a casa no encuentra el aseo hecho, ni la comida caliente, ni los niños cambiados, ni la ropa lavada y planchada, ni la cocina limpia, los recibos de los servicios en la mesa y la mujer en rulos...?
El incomprendido hombre.
¿Quién es al que le toca exponerse a que lo roben o apuñalen en un bar de mala muerte y amanecer en un sórdido andén, cada vez que sale a esas sanas reuniones nocturnas con sus amigos, mientras la otra esta dormidooota en la camita bajo techo....?
El desprotegido hombre.
¿Quién tiene que matar las cucarachas y ratas de la casa porque a 'su alteza' le da miedo...?
El valiente hombre.
¿A quién es el que le hacen alboroto cuando llega con pintura en la camisa...?
Al incomprendido hombre (?Acaso no puedo tener un amigo que trabaje de payaso...?)
¿Quién tiene que afeitarse todos los días....?
El pobre hombre... bueno y su suegra.
¿Quién manda en la casa....?
La suegra, la mujer, las cuñadas, la empleada, el perro y hasta la vecina del abrumado hombre
¿Quienes tienen que aguantarse las ganas de llorar...?
Nosotros, los machos no lloramos.
¿Quién es el que tiene que gastar considerables sumas de dinero en regalos para el Día dela Madre, Día de la Secretaria, San Valentín, Navidad, cumpleaños, aniversarios y demás fiestas inventadas por el hombre para satisfacer a la mujer...?
Adivinen... sí, ese mismo, el pobrecito hombre.
¿Quién nunca lleva la contra, jamás pide que le repitan una pregunta y se viste en menos de 10 minutos...?
El ágil hombre
¿Quién llega inocente y puro al matrimonio...?
El casto hombre (nadie comete matrimonio con conocimiento de causa).
¿Quiénes están leyendo esto a escondidas para poderse reír, ya que si son sorprendidos se exponen a un severo garrotazo...?
Los cohibidos hombres.
¿Quiénes jamás podrán decir una mentira...?
Los sinceros hombres (inocentes hasta que se demuestre lo contrario).
¿Quien tiene que aguantarse las típicas escenitas de:
¡Ya no eres el mismo! ¿No vamos a salir esta noche! ¡Con que estás cansado! ¿En qué estás pensando? ¡Me voy con mi mamá!...?
El humillado hombre.
¿A nombre de quién están los recibos de los servicios públicos, la cuenta del teléfono, el cable y la escritura de la casa...?
El expuesto hombre (uno figura pero, de hecho, quien manda, es otra).
La lista de razones que ratifican el derecho del hombre a tener un día especial para él (diferente al Día del Trabajo) es infinita.... así que exigimos se institucionalice 'EL DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE'. ??Envíaselo a algún amigo hombre, para que exija sus derechos!!! Y a alguna sensata mujer que quiera apoyarnos!!!
EL PRESIDENTE Y EL PILOTO
En un avión…De repente el Presidente Calderón dice: – Voy a lanzar un billete de 500 para hacer feliz a una familia!
Peña Nieto le corrige y dice: – Señor Presidente, mejor lancé 5 billetes de 100 y así hace feliz a 5 familias.
En eso Marcelo Ebrard para no quedarse atrás dice: – En ese caso, lance 10 billetes de 50 y así hace feliz a 10 familias!
Finalmente López Obrador: – No!!, aviente 25 billetes de a 20 y serán felices 25 familias!!!
En eso voltea el piloto y les dice: Y Porque mejor no se lanzan los cuatro a chingar a su madre y HACEN FELIZ A TODO EL PAIS
miércoles, 6 de abril de 2011
El bebe
En horas de la madrugada el bebé rompió a llorar. La madre le pidió a su marido: “Hazle el biberón al bebé”. “Estoy muy cansado -masculló él-. Haré el siguiente”. Llegó otra vez la noche, y el bebé volvió a llorar. “Levántate -le pidió la señora al hombre.El bebé quiere su biberón, y tú dijiste que esta noche tú harías el siguiente”. Aclara el tipo: “El siguiente bebé, no el siguiente biberón”.
lunes, 17 de enero de 2011
domingo, 16 de enero de 2011
Santa Claus
Lo sé todo
después de la colecta
carcajada
Enemigo Malo
para ir al hospital
transfusión
no me quieren
de viaje
fuerza física
un reo
Dos mangos
PUROS DE GALLEGOS
¿Por qué van 19 gallegos al cine?
Porque la película es para mayores de 18¿Qué hace un gallego vestido de vampiro conduciendo un tractor?
Sembrando el pánico.¿Por qué un gallego se abanica con un serrucho?
Porque le dijeron que el aire de la sierra es más sano.
¿Qué hace un gallego corriendo alrededor de la universidad?
Una carrera universitaria.
¿Por qué a los gallegos no les gusta subirse al piso de arriba de los ómnibus de dos pisos?
Porque el piso de arriba no tiene chofer.************ ********* *********
- Oye, Manolo, ¿quieres ser Testigo de Jehová?
- ¡Pero Yo ni siquiera vi el accidente!
************ ********* *********
A un gallego lo detiene la policía y le dice:
- Déme su nombre y apellido.
- ¿Está loco? ¿Y yo después cómo me llamo???************ ********* *********
- Oye, Paco, ¿sábes cómo se llaman los habitantes de San Francisco ?
- Hombre, pues no todos...
************ ********* *********
Suena el teléfono en la casa de Manolo:
- Manolo, que te estoy llamando por la cortadora de césped...
- Caramba, pero qué bien se te escucha!************ ********* *********
¿ AGENDA DE TELÉFONO.
¿Por qué los gallegos usan solamente la letra 'T' en sus agendas de teléfono?
Teléfono de Antonio, Teléfono de Joaquín, Teléfono de Manuel, etc.ZAPATOS NUEVOS.
Pepe el gallego fue el martes a la zapatería Después de probarse unos cuantos pares, eligió unos italianos, muy elegantes..
Al entregárselos, el empleado le advirtió: - Señor, este tipo de zapato suele apretar bastante en los primeros cinco días.
- No hay problema -respondió Pepe- no los voy a usar hasta el domingo...
LA FUGA
50 gallegos presos en un barco-prisión se ahogaron... Habían perforado un túnel para fugarse!!.
La viuda gallega. Se muere el marido de una gallega y se acerca un amigo a la viuda:
- Lo siento.
- No, déjalo mejor acostado...
- ¿Qué tienes en la bolsa? -dice uno.
- Pollos -responde el otro.
- Si acierto cuántos llevas, ¿puedo quedarme con uno?
- Si aciertas, puedes quedarte con los dos.
- Bueno, pues... ¡Cinco!
Gallego atropellado. A un gallego lo atropella un autobús, y toda la gente se aglomera alrededor de él. El gallego, delirando, dice:
- '¡Inclínenme, inclínenme!'-
Y la gente lo inclinaba, pero el gallego seguía gritando:
- '¡Inclínenme, inclínenme!'-
La gente ya no sabía cómo ponerlo, y el gallego dice:
- 'Si no hay una clínica, hospitalícenme.
El pingüino del gallego.
Se encuentran Venancio y Manolo, pero éste último llevaba un pingüino de la mano, y Venancio le pregunta:
- 'Oye, Manolo, ¿pero qué haces con ese pingüino?'-..
- 'Pues na, que me lo he encontrao, y no sé qué hacer con él'-.
- 'Si serás bruto, Manolo, ¿por qué no lo has llevao al zoológico?'-.
- 'Hombre, pues qué buena idea. Hoy mismo lo llevo al zoológico...'
Al día siguiente se vuelven a encontrar, pero Manolo sigue con el pingüino, por lo que Venancio, extrañado, le pregunta:
- '¿Qué ha pasado contigo, Manolo, no habías dicho que llevarías al pingüino al zoológico?'-.
- 'Hombre, pues lo he llevao, y nos hemos divertido tanto, que hoy nos vamos al circo...'-.
Y el mejor:
CALDO GALLEGO
Entra un señor a una tienda y pregunta al dependiente:
- ¿En qué pasillo encuentro latas de Caldo Gallego?
El empleado se le queda viendo y le pregunta:
- ¿Es usted Gallego?
El tipo visiblemente molesto le responde:
- Pues efectivamente, sí soy Gallego. Pero dime una cosa, ¿si te hubiera preguntado por pasta Italiana, me habrías preguntado si soy Italiano?, o ¿si tu hubiera preguntado por salchichas Alemanas, me habrías preguntado si soy Alemán?, o ¿si te hubiera preguntado por un hot-dog kosher, ¿qué? tengo que ser Judío?. O si te pregunto por tacos Mexicanos, ¿me habrías preguntado si soy Mexicano? ¿lo habrías preguntado acaso?
El empleado responde:
- ¡No, pues....la verdad no!
¿Y que tal si te pido un whiskey Escocés, me habrías preguntado si soy escocés?
- Pues no, seguramente no.
Terriblemente indignado el tipo le grita:
- ¡Pues ahora dime pedazo de imbécil! ¿por qué carajos si te pido Caldo Gallego, me tienes que preguntar si soy Gallego?
El empleado responde:
- Porque está usted en Office Depot!!!
el avaro
Asesinos, ladrones, mal agradecidos y sinvergüenzas
-Asesinos, ladrones, mal agradecidos y sinvergüenzas.
Se vuelve a acostar y entonces, el doctor, confundido, dice:
-Yo creo que está mejorando.
-¿Por qué lo dice, doctor?, pregunta la esposa.
-Porque nos ha reconocido a todos.
MEDICOS
- A este señor hay que operarlo enseguida.
-¿Qué tiene?
- Mucho dinero.
CALDERON
¿Por qué le dicen a Calderón "el 24"?
Porque es 3 veces mas pendejo que el chavo del ocho.
¿Por qué le dicen a Calderón "la esfera"?
Porque esta de adorno en los Pinos.
¿Por qué le dicen a Calderón "el perro"?
Porque solo entiende a puros periodicazos.
¿Por qué le dicen a Calderón "el pan Bimbo"?
Porque es blanco, blando y sin huevos.
¿Por qué le dicen a Calderón "el clutch"?
Porque primero mete la pata, y luego mete los cambios.
¿Por qué le dicen a Calderón "la zebra"?
Por burro, pero se rayó con la presidencia
¿Por qué le dicen a Calderón "la paloma"?
Porque da tres pasos y la caga.
¿En qué se parece y en que se diferencia a Calderón de Tarzán?
En que los dos están rodeados de animales, con la diferencia de que a Tarzán sí le hacen caso.
POR QUÉ ÚLTIMAMENTE LE DICEN LIPE AL PRESIDENTE
POR QUE YA LE PERDIERON LA FEEE !!!!!!
peluquero
PANTANO
LADRONES
pescador
How do you do
varios
Los últimos serán los primeros
carcajadas
indemnización
receta
actores
viernes, 14 de enero de 2011
pregunta
canguro
agujeros de ozono
abogado
Los niños
¿Qué clase de pez eres tú?
Un pintor
el médico
censo
OVNI
EL HIJO
VECINAS
PEPITO
Un paralelepípedo (del latín parallelepipĕdum, y este del griego antiguo παραλληλεπίπεδον[1] parallēlepípedon[2] ‘planos paralelos’) es un poliedro de seis caras (por tanto, un hexaedro), en el que todas las caras son paralelogramos, paralelas e iguales dos a dos. Un paralelepípedo tiene 12 aristas, que son iguales y paralelas en grupos de cuatro, y 8 vértices.
EL CURA
SEGUNDO IDIOMA
ESCOCES
PEPITO
jueves, 13 de enero de 2011
Una persona muy querida
TARJETA
DIA DEL TRABAJO
EL BEBE
SUEGRA
AMULETO DE LA BUENA SUERTE
dios poniendo nombres a los animales
ENGAÑADO
EL EMPLEADO
EL AMIGO
EL TURISTA
UN PERRITO
En eso, el hijo del dueño de la licoreria se acerco cargando una caja grande y pesada. Al recibirla , la maestra se dio cuenta que algo escurria por la base.Con el dedo recogio una gota del liquido y la probo. ¿es vino? dijo tratando de adivinar.
No repondio el chico.La maestra probo otra gota y pregunto ¿champaña? No. Me rindo.¿que es? ¡un perrito!
